viernes, 19 de mayo de 2017

Chavistas en el exterior: Lucia y me falta tu tia

Lucia y me falta tu tia
Manuel Malaver

En Bondi Beach, Nueva Gales del Sur, Australia, insultaron a Lucia, la hija de Jorge Rodríguez.
A 15 mil kilómetros de las bombas lacrimógenas, la represión, los asesinatos selectivos de los colectivos y la guardia nacional bolivariana sobre estudiantes que valientemente piden un cambio desde hace mas de 30 días, un trío de Venezolanos le reclamó a Lucía ser hija de un corrupto, darse la gran vida con el dinero mal habido de su padre y burlarse, con su sola presencia de miles de Venezolanos que por ejemplo en Irlanda, se quedaron sin comer porque más nunca le llegó la remesa.
Al día siguiente, el agraviado padre de Lucía se monta un programa en el canal del estado para denunciar enérgicamente a quienes cometieron semejante delito, acusándolos además de ser amigos de Lilian Tintori, como si eso fuese un acto de corrupción que merece castigo eterno.
Rodríguez, indignado, denunciaba con nombre y apellido a quienes se dedicaron a realizar esta afrenta a su retoño, inmerecida y además injusta, porque ella es inocente de cualquier cosa y solamente es castigada duramente por la sociedad por ser hija de un luchador social, un hombre cuya familia se ha dedicado a una nueva Venezuela, desde el trabajo honesto del abuelo de Lucía, que se llama igual que su papá y que fue torturado por la PTJ hasta asesinarlo. Que injusticia y que dolor contra unos seres que no merecen este trato.
Semejante descaro da asco

Lucía, quizás no lo sabes, pero tu abuelo fue conspirador eterno contra la democracia, guerrillero, ladrón y secuestrador. Por cierto malo y bruto para todo lo que hizo.
Guerrillero y asesino en los 60 y 70 y responsable directo del secuestro de Nihaus, quien por cierto se les escapó rumbo a la libertad, dejando en ridículo a sus secuestradores. Si Lucía, ese era tu abuelo, ladrón y secuestrador.
Tu padre, que decir de tu padre. Llegó desde joven a buscar venganza por la muerte de tu abuelo y cuando lo colocaron en el CNE se encargó de malversar fondos, robarse todo lo que tuvo enfrente, amañar elecciones y comenzar a esconder (Que no es ahorrar) dinero en el exterior, porque sabía que algún día y ante alguna emergencia , tenía que enviarte lejos de Venezuela.
Tu padre además se encargó de la alcaldía mayor, de manera fraudulenta, se robo todo el dinero, quebró la alcaldía, buscó la manera de hacer presos a cientos de personas que discreparon de su manera de ver las cosas, ordenó expropiaciones de cientos de edificios, dejando a miles de familias sin su sustento, sin su trabajo, es decir, para que Lucía se fuese como millonaria a Australia, miles de Venezolanos se mueren de mengua. Ese es tu padre.
Tu padre que ahora apoya las represiones, los asesinatos de los estudiantes, la aparición de los colectivos paramilitares que es una de sus obras que exhibe con mayor orgullo, tu padre el corrupto, el que tiene los bolsillos llenos de los billetes de todos y las manos llenas de la sangre de miles de asesinados en estos 17 años de desgobierno y dictadura.
Lucía y me falta tu tía. Tu tía Delcy que desde un puesto tan importante como la cancillería ha dejado sin trabajo a miles de empleados que prestaron su servicio por Venezuela, gente que hizo de las relaciones internacionales una carrera y a las que tu tía dejó en la calle sin ningún remordimiento.
Tu tía, lucía, también es corrupta, ladrona, mentirosa, manipuladora y profundamente anti venezolana.
Esa es tu familia Lucía, exhíbela con orgullo, como haces con los millones malhabidos de tu familia en Biondi.
Y mientras tu padre se sigue rasgando las vestiduras por ti en televisión nacional en Venezuela, aguanta el chaparrón porque esta es apenas la punta del iceberg de lo que te espera.
Por último Jorge, no seas descarado. Deja de denunciar una protesta de 3 personas contra tu hija y mira la estadística de estos 30 días de protesta. 30 muertos que pudieron ser 30 Lucías, 30 vidas que se apagaron ante tu complicidad y tu deseo de llenar de sangre las calles.
Tu padre no tenía la inteligencia ni la capacidad de ser guerrillero, secuestrador ni político, todo lo hizo mal. Pero al igual que tú tuvo la capacidad de ser asesino.
Por eso en Biondi Beach, a 15 mil kilómetros de Caracas, en Katmandú, en Madrid, en Roma ó en Buenos Aires, en donde se escondan todos los Jorge Rodríguez del régimen, algún venezolano se encargará de recordarle a sus hijos, sobrinos ó nietos, que llevan en su sangre la herencia de hambre, corrupción, muerte, represión y dictadura que destruyó a una Venezuela que también para ellos pudo haber sido un gran país.

Ahora te la calas Jorge. Ahora te la calas.

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lunes, 1 de junio de 2015

Es el narcotráfico, estúpido, es el narcotráfico

Es el narcotráfico, estúpido, es el narcotráfico
31 Mayo, 2015
El narcotráfico no solo está horadando la poca estabilidad interna que le resta al gobierno de Maduro, sino que, internacionalmente, es la marca que está quedando de aquel “paraíso terrenal” que intentó llamarse el “Socialismo del Siglo XXI”.
Aun más, pareciera que ya es el origen fundacional de sus dichas y desdichas, puesto que los ingresos que están sustituyendo a los de la menguante renta petrolera provienen del tráfico de drogas, mientras la prensa internacional habla más y más de venezolanos y venezolanas que encabezan las bandas que azotan al mundo o figuran entre sus principales integrantes.
No son noticias, sin embargo, que interesen a la mass media nacional -típico de los países sitiados por el narcotráfico- cuyos periódicos, revistas, radio y televisión permanecen mudos, ciegos y sordos frente a la peor peste que ha asolado a Venezuela desde el paludismo y las guerras civiles del siglo XIX, y pasa rasante, o no pasa, frente los continuos escándalos donde, o particulares o funcionarios cercanos al alto gobierno, son “participativos y protagónicos”.
La pregunta es: ¿los medios que desde que se inició el gobierno de Maduro fueron comprados con capitales de origen dudoso, y empresas más dudosas aún, pertenecen a los carteles de la cocaína, o sus actuales dueños tienen pactos con las mafias para fabricar un único y exclusivo silencio sobre este u otros delitos?
¿Saben los organismos antidrogas de Estados Unidos y la UE –únicos países en el mundo donde la guerra contra el narcotráfico es sin cuartel- que muchos de estos flamantes empresarios y capitalistas dueños de medios casi oficialistas venezolanos, callan las atrocidades de Maduro, de Raúl Castro, de Putin, Hizbolá y el ISIS, mientras disfrutan de propiedades y mansiones en los países capitalistas “decadentes” de Europa y América y disponen de munidas cuentas en dólares en sus bancos e instituciones financieras?
Seguramente que no, porque no hay un solo poder en el mundo que sepa de todo, pero, por si no lo sabían o lo han olvidado, quiero refrescárselos, ahora, cuando ni siquiera la “mundialísima” mafia de la FIFA se está escapando a la justicia internacional, implacable y global.
Reflexiones que se me escapan pensando en el silencio que guardaron los medios oficialistas y casi oficialistas venezolanos ante el último escándalo de narcotráfico que sacudió la conciencia nacional, puesto que involucró a un “presunto” narcotraficante solicitado por dos tribunales de Caracas, el 12 y el 18 de Control, Richard José Cammarano Jaimes (46) y a una ex Magistrada de la Sala Penal del TSJ -2006-2010-, Mirian del Valle Morandy Mijares (53), jubilada hace apenas tres años, dicen que cercana al entorno de la pareja presidencial, y con cuyos auspicios, en septiembre del 2014, por poco no resultó electa Fiscal General de la República en la elección donde le ganó la carrera Luisa Ortega Díaz.
Los hechos, tal aparecen en el portal “Runrunes” de Nelson Bocaranda, -medio digital que realizó una excelente cobertura del caso- se desencadenaron el sábado 22 de mayo, siendo aproximadamente las 10 de la noche, en el “Aeropuerto Internacional de Simón Bolívar”, en Maiquetía, cuando Cammarano, acompañado de la ex Magistrada Morandy, su asistente, Tibisay Pacheco y un funcionario del Saime de apellido Aponte, encargado de pasar al grupo por inmigración, fueron detenidos por agentes de la “División Antidrogas de la GNB” que portaban una orden de captura emitida por un tribunal contra tan peligroso individuo.
Shock, estupor, confusión entre los viajeros que se dirigían a tomar un vuelo de la línea aérea TAP, rumbo a Oporto, Portugal, -ciudad donde reside Cammarano- y su traslado a la sede del Comando de la “División Antidrogas de la GNB” en Colinas de las Acacias, donde se presentan tres fiscales del Ministerio Público que asumen los procedimientos que determinarán la suerte de los detenidos.
Pero, a partir de este procedimiento, los detenidos desaparecen de la faz de la tierra, no se vuelve a tener conocimiento de su situación ni de sus personas, aunque los rumores dicen que regresaron a sus casas y se reincorporaron a sus actividades… “normales”.
El martes pasado, sin embargo, el “Diario 2001”, informó que Cammarano fue presentado el lunes ante el Tribunal 31 de Control de Caracas, el cual procedió a dictarle “privativa de libertad” por un caso denunciado el 21 de marzo del 2012, cuando agentes del Cicpc reportaron que en una quinta de su propiedad, “La Chapa”, ubicada en Prados de Este, se encontraron 1200 kilos de cocaína.
Pero existía otro expediente -aun no resuelto- que vincula a Cammarano con el narcotráfico, como fue el hallazgo del 9 de octubre del 2010, en un barco de bandera libanesa surto en el puerto de Ferrominera, en Puerto Ordaz, de 470 kilos de cocaína que, luego de investigados condujeron a la identidad del propietario de una empresas de vidrios blindados, “Blindado Walash”, Cammarano, quien, además, no era un desconocido para los cuerpos policiales, pues en el 27 de marzo del 2008 matan a su esposa, Betsy Araujo, en una operación de sicariato, en el edificio Mucubají, en Valle Abajo, Caracas y como principal sospechoso se señala a Cammarano.
Y éste era el amigo, compinche, socio, camarada, padrino de la ex Magistrada de la Sala Penal del TSJ, Mirian Morandy, la misma que en el tiempo que ejerció su cargo, 2006-2010, trató con especial crueldad, sevicia y sadismo a perseguidos de la oposición, negándoles el debido proceso, y aplicándole decisiones injustas e ilegales, enjuiciándolos, literalmente, por delitos de conciencia, como los policías acusados sin pruebas por los muertos del 11 de abril del 2002, los comisarios Simonovis, Vivas y Forero y al diputado, José Sánchez, “Mazuco”.
En otras palabras, que la propia verduga, que por designios de la Divina Providencia, o más bien porque Diosdado Cabello tenía de candidata a Luisa Ortega Díaz, no es la actual Fiscal General de la República, con el respaldo del presidente, Maduro y su esposa, Cilia Flores.
Y de la cual, hasta el momento de escribir estas notas, no se sabe absolutamente nada y pasa a la galería de los personajes protegidos y baipaseados por el gobierno y sus medios tarifados y que, a no ser por el olfato y coraje de periodistas como, Nelson Bocaranda y sus “Runrunes”, seguiría una vida internacional dedicada a cultivar “amistades peligrosas” como Cammarano y compañía.
Pero el “Caso de la ex Magistrada y el Hombre de los Vidrios Blindados” también se presta a incursionar en el ámbito de la política nacional, más específicamente, en el enfrentamiento Maduro-Cabello, porque se trata de la propia manzana de la discordia, una ex funcionaria del entorno presidencial que se atreve a desafiar al vicepresidencial, disputándole, nada más y nada menos, que la Fiscalía General de la República.
Ganó Cabello, pero la guerra continuó, Maduro contraatacando con sus reuniones con Tom Shannon, enviado del Departamento de Estado que presuntamente discute la situación del vicepresidente de la AN acusado por los testigos protegidos, Leamsy Salazar y Rafael Isea, de ser el jefe del “Cartel de los Soles”, y el también teniente o capitán sacando ventaja de la detención con un narco, en el Aeropuerto Internacional, Simón Bolívar y de una ex Magistrada cuyas conexiones con el alto gobierno madurista no dejan dudas.
A este respecto, nada más significativo que Cammarano, un fugitivo de la justicia venezolana solicitado por dos tribunales de Caracas, y residente en Oporto, Portugal, regresara al país el 23 de abril pasado, pasó inmigración del aeropuerto donde fue detenido casi un mes después, y nadie se dio por aludido.
Estuvo en Caracas un mes y días y solo fue arrestado cuando se va del país en compañía de una presa codiciada para Cabello: la ex Magistrada, Morandy.
Pero más sospechoso –o sugestivo, por decir lo menos- es que a semana y días de su detención, Cammarano, es privado de libertad, en tanto que su acompañante, su glamorosa y, a todas luces, portada de periódicos, revistas, y noticieros de radio y televisión en los países libres y democráticos, es un secreto bien guardado para los lectores y usuarios de los medios radioeléctricos de Venezuela.
¿Ya cumplió su papel, o fue usada como otros tantos – o tontos- venezolanos que caen en el fuego cruzado de las dos facciones que se disputan el poder en Venezuela?
Seguramente, y la mejor prueba, es que en la penúltima aparición pública de Maduro, el miércoles pasado y con ocasión de anunciar unos acuerdos con el presidente de la estatal petrolera rusa, Rosneff, apareció al lado de Cabello, y sin que nadie le estuviera preguntando, añadiendo: “Estoy al lado del camarada Cabello, quien ahora pasa a estar siempre a mi lado, sobre todo cuando se trate de discutir y negociar los asuntos estratégicos de la República”
En otras palabras: ¿Que presidente paralelo habemus?
Quizá exagero y realizo cruces, junturas, secuencias y consecuencias apenas relacionadas, pero para no ser sorprendido en un futuro próximo por tragedias no imaginadas -y que al parecer ignoran los polos de la crisis política venezolana actual-, quiero parafrasear la frase de James Carville a Bill Clinton en la campaña electoral norteamericana de 1992:
“Es el narcotráfico, estúpido, es el narcotráfico”.

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miércoles, 6 de mayo de 2015

Manuel Malaver: Los gringos quieren ponerle los ganchos a Diosdado

Diosdado Cabello, el teniente o capitán presidente de la Asamblea Nacional, pasó a ser la presa más codiciada por los organismos antidrogas de los Estados Unidos, según se desprende del esfuerzo que hace el gobierno de Maduro por lograr la anulación del “Decreto Obama”, y la decisión del presidente de la primera potencia del mundo de mantenerlo, a menos que la administración postchavista le entregue al hombre que está emergiendo de las confesiones de los testigos protegidos, Rafael Isea y Leamsy Salazar, como el jefe del “Cartel de los Soles”.
De modo que, en la recolección de los supuestos 13 millones de firmas para que Obama licúe su amenaza, o de los millones de dólares que se gastan mensualmente en lobbies y avisos en el “New York Times”, o de la campaña de ministros maduristas por los cinco continentes denunciando “la planta insolente del extranjero”, no hay nada parecido a una defensa de la patria, ni de la independencia y la soberanía nacional, sino la protección de un presunto narcotraficante que, para los gringos, la ido demasiado lejos. En otras palabras: que una situación que copia párrafos enteros de la que vivió Colombia cuando los jefes de los carteles de Cali y Medellín, los hermanos Rodríguez Orejuela y Pablo Escobar, presionaron desde comienzos de los 80 a los gobiernos neogranadinos para que no firmaran un “Tratado de Extradición” con los Estados Unidos y desembocó en la “Guerra de los Carteles” contra el gobierno de César Gaviria, que casi termina con el estado colombiano.
La gran pregunta es: ¿Se atreverá Maduro a entregar a Diosdado, o, al menos, a dejarlo a la buena de Dios, y, en respuesta, la emprenderá Cabello contra Maduro al extremo de derrocarlo o provocar una guerra civil?
En respuesta diría que la realidad se mueve a desmentir una presunta hermandad entre los “sucesores” del Comandante Eterno, y ofrece elementos para afirmar que, cada uno toma posiciones contra el otro, cada uno se prepara para un enfrentamiento que rueda sin parar, como puede verse en la evidencia de un “estado dentro del estado” (el de Cabello), que toma sus políticas y se las impone a un presidente Maduro sorprendido y desconcertado.
A este respecto, nada más oportuno que recordar las declaraciones del expresidente de Uruguay, Pepe Mujica, el 2 de febrero pasado -una semana antes de abandonar el cargo-, en el sentido de que: “El problema que puede tener Venezuela, es que nos podemos ver frente a un golpe de Estado de militares de izquierda y con eso la democracia si se va al carajo”.
Afirmaciones crípticas para aquellos días, incluso para un analista aguzado como el colega y amigo, Rafael Poleo, quien las anotó, reseñó e hizo preguntas sobre su significado, pero que, según se van deshojando las políticas que salen de Miraflores y las que vienen de Fuerte Tiuna, del jefe de la promoción “Mariano Montilla”, nos ubican frente a una película que no trae reparto, pero si una trama, protagonistas e imágenes que espeluznan.
Así, por ejemplo, Cabello, convocó de motu propio, sin tener facultades para ello, aquel desfile militar del 12 de febrero pasado, que, por cierto, fue frustrado por un larguísimo aguacero torrencial (que también hizo lo suyo con un cacerolazo que le daban a Maduro en La Pastora, cuando celebraba un acto de homenaje a Robert Serra), pero del cual salió el atentado y la conspiración del Tucano, que se le impuso a trancas y barrancas a Maduro, y lo empujó a encabezar la última ola represiva contra la oposición.
Fue no solo una mentira, sino un ridículo monumental, por el que se expuso a risotadas en la OEA, la Cumbre de las Américas, y las cancillerías de América y Europa, pero donde se intentó demostrar que Venezuela tenía de presidente a un payaso, Maduro y a un dueño de circo de lujo, Cabello.
Pero de esos mismos lodos, sale el charco de la “conspiración” de la “Transición” que conduce a los atropellos contra el Alcalde Metropolitano, Antonio Ledezma, que casi alcanza a la presidenta de “Vente Venezuela”, María Corina Machado, y endurece todas las posiciones del establecimiento madurista para convertirlo en blanco de la opinión pública, las ONG y multilaterales internacionales.
En otras palabras: que ya Cabello no está solo en el paredón donde lo arrastran las acusaciones de los testigos protegidos, Rafael Isea y Leamsy Salazar, y puede ahora esperar que, Maduro, para protegerse de su dies irae, también se abrase a la piedra que hunde al teniente o capitán hasta el fondo.
En el contexto se pregunta una y otra vez: “¿Pero quién mandó a Isea y a Salazar a Washington, acaso Maduro, Raúl Castro, o Rafael Ramírez? ¿ Y qué papel juega el expresidente de PDVSA en todo esto, tan calladito? Porque algo está claro: lo de los testigos protegidos, fue para joderme a mi, y a Tareck El Aissami que son los dos hombres cuyas cabezas piden los gringos.
Menos mal que alguien” piensa un día “del mismo entorno de Maduro, Raúl o Ramírez (o de los tres), se le ocurrió lo de Andorra y así todos terminamos en el mismo saco, túnel o foso”.
Por todo ello, y porque no hay que confiarse de nadie, se robusteció repitiendo el horario y extendiendo la duración de su programa en el canal 8, “Con el mazo dando”. Pero Maduro le replicó devolviéndole el espacio a su archienemigo, Mario Silva. Cabello vuelve a embestir y logra que el presidente nombre a su esposa, Marlenis Contreras, ministra de Turismo. Y el “hombre del mangazo” viene por la revancha autorizando a su esposa, la primera combatiente, Cilia Flores, para que tenga su propio show de televisión: “Cilia, en familia”.
Pero política menuda, fresca, picaresca y pintoresca como la mayoría de las incidencias de la política nacional, y muy lejos de la pelea estelar que es la que se lleva cabo entre el Departamento de Estado y el Palacio de Miraflores, para que el gobierno venezolano retire de sus filas al teniente o capitán, Diosdado Cabello y lo deje en manos de la justicia norteamericana o Barack Obama renuncie a una petición tan viral.
Ese fue el tema central, por ejemplo, de la reunión celebrada el 9 de abril pasado, en la noche, en el propio palacio de Misia Jacinta, entre el enviado especial de Washington a Caracas, Thomas Shannon y el presidente Maduro, como un esfuerzo contra reloj para bajar las tensiones antes de la Cumbre de Panamá y lograr una reunión, a al menos, un saludo cordial entre el gringo y el venezolano y, en la cual, este último insistió en la anulación del “Decreto Obama”.
“Eso presidente es imposible” respondió Shannon”, pero si nos ofrecemos a normalizar las relaciones siempre y cuando Diosdado Cabello sea separado del gobierno y entregado a la justicia norteamericana”.
“Pero ¿qué tienen ustedes contra el presidente de la Asamblea Nacional?”, atinó a preguntar Maduro.
“Esto” dijo Shannon y explayó en un mesón copias de los documentos, fotografías, videos y testimonios que Isea y Salazar acababan de entregar en Washington contra Cabello.
El sucesor vio, examinó, perdió el habla durante casi un cuarto hora y al final susurró:
“Pero ustedes, si esto es cierto, me están pidiendo una extradición del segundo hombre del gobierno, y en este país, la extradición de nacionales está prohibida por la Constitución”.
“No hablamos de una extradición sino de una deportación” replicó el enviado “ una deportación por delitos comunes”.
“Está bien” dijo Maduro “pero si yo me niego a una y a otra ¿qué harían ustedes?”.
“Solo le recuerdo” dijo Channon “un principio de nuestra legislación antidrogas: el narcotráfico no tiene fronteras, y por tanto, los gobiernos que lo combaten, tampoco tienen fronteras”.
“¿Me está amenazando con un “Noriegazo”? soltó Maduro ahora si con voz temblorosa y como prevenido de la respuesta.
“No presidente” dijo el enviado “por que usted no es Noriega, pero su segundo si recuerda a Pablo Escobar, los hermanos Rodríguez Orejuela, y al Chapo Guzmán”.
Y así terminó una reunión cuyos resultados fueron el marcador para el endurecimiento del gobierno de Obama en Panamá, el virtual congelamiento de las relaciones USA-Venezuela, el regreso de Maduro a los brazos de Raúl Castro que ahora hace de mediador entre el gringo y el venezolano y la enorme presión que Cabello y el “Cartel de los Soles” realizan para que el sucesor radicalice sus posiciones, lleve al socialismo hasta sus últimas consecuencias, y en el momento del hundimiento, puedan arrastrar a Maduro, al gobierno, la revolución y a toda Venezuela.
Típica política de “Aprés moi le delúge” (“Después de mi el diluvio”), exactamente igual a la que quisieron imponerle los carteles colombianos de la droga a César Gaviria, y que encuentran a un Maduro en un grado extremo de debilidad, sin apoyo en el ejército, la mayoría de los colectivos, el PSUV y una estructura gubernamental que hace agua por los cuatro costados.
Pero sobre todo, rodeado de “cabellistas”, como Jesse Chacón, ministro de Energía Eléctrica; Marco Torres, alias, “Comando”, de Economía, Finanzas y Banca Pública; Padrino López, de la Defensa; Carlos Osorio, de Alimentación; cada uno contribuyendo con sus “mini crisis” a que el barco se hunda rápido y sin posibilidad de salvataje.
Un Maduro, que prefiere celebrar el primero de mayo entre la burocracia cubana que entre los trabajadores venezolanos que han sido dejado de la mano de Dios y esperando anuncios que se comerá la inflación, el desabastecimiento y el hampa.
Un remedo de gobierno asediado por un cogobierno que es, a fin de cuentas, el que decidirá el tiempo que le queda al presidente en Miraflores, ya se trate de entregar el país a Cabello o de convivir con él.
¡Dios proveerá!

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lunes, 6 de octubre de 2014

Quientes y porque mataron a Robert Serra?

Autor: Manuel Malaver el Dom, 05/10/2014
Que a Robert Serra lo asesinaran en su casa y sin que sus asesinos encontraran resistencia de cerrojos, porteros, escoltas o cámaras de grabación ya explica varias cosas, la más importante de las cuales es que, víctima y victimarios eran panas, amigos, camaradas, cofrades que se encontraban con frecuencia para realizar convites, donde planificaban tareas, o discutían teoría revolucionaria, o quien sabe si participaban en ritos de algunas de las religiones etnocéntricas a que son tan aficionados los hijos del “presidente eterno”. 
Lo confirma el dato de que, según la información disponible, en el momento de quitarle la vida, la violencia se ejerció de un solo lado, el de los criminales, como si Serra hubiese sido sorprendido y objeto de una macabra emboscada. 
Igualmente, es llamativo que teniendo el diputado una agenda abierta, día a día anunciada por tuiter y otras redes, sobre las horas que transcurrieron entre las siete y nueve de la noche del miércoles -las últimas que pasó en este mundo- no se dice nada, absolutamente nada. 
Es cierto que se ha publicado un tuiter de las 10: 18 PM del miércoles, desde la cuenta de Serra, anunciando su participación en un “Encuentro Internacional de Arquitectura y el Buen Vivir”, pero como se ha usado para poner en evidencia al Secretario Adjunto de la AN, Gustavo Elías Brito, quien, a su vez, había anunciado a las 10:02 el asesinato del diputado, queremos pasarlo por alto. 
Sobre todo porque no despejan la gran incógnita de la trama: ¿Con quién o quiénes se encontraría, y cuáles fueron las razones para que, en la ciudad más peligrosa del mundo, un diputado señalizado por sus discursos y declaraciones violentos, ligado a grupos e individualidades que controlan barrios enteros en el Oeste de la capital de donde salen a reprimir a los manifestantes antigobierno, asistiera a la reunión tan desprevenido, desarmado y sin protección, como víctima propiciatoria que se ofreciera al sacrificio? 
Un vistazo a la corta pero exitosísima carrera política de Serra, -quien, con apenas 20 años, se opuso en el 2007, como alumno de la UCAB, a los grupos estudiantiles que encabezados por Stalin González y Jon Goicochea se lanzaron a adversar el cierre de RCTV-, nos habla de un joven que, no solo supo aprovechar el ascenso meteórico con que lo premió Chávez, sino que tomó y participó en “iniciativas” que pronto lo convertirían en un imprescindible en las políticas oficialistas de la “Gran Caracas”. 
Esas iniciativas fueron, básicamente, conectarse, ligarse, asesorar, e incluso, participar en los “colectivos armados” que, ya desde el 2003 y 2004, tenían una presencia importante en el área metropolitana, pero que, solo cuando el gobierno, a raíz de la caída del ingreso petrolero, y de la muerte de Chávez, comenzó a perder apoyo acelerado en la calle, se revelaron como irreemplazables a la hora de contener a sangre y fuego la ira popular. 
Lo llevaba en la sangre, puesto que era un violento por naturaleza y el conjunto de la escenografía política y revolucionaria nacional, así como las permiabilidades del momento, le ofrecían un lugar ideal para que aquel Jesse Pinkman consiguiera de inmediato admiradores, seguidores y hasta fanáticos. 
Pero más allá de comparaciones, lo cierto es que si el clima de altísima violencia que caracteriza la vida y la muerte actual de los venezolanos tocaba, aunque fuera de rebote, el calendario político, Serra estaba ahí, y mucho más después que fue electo diputado a la Asamblea Nacional en las elecciones parlamentarias del 2010, y consolidó sus relaciones con los colectivos, promoviendo sus operaciones, presidiendo actos como aquel donde un grupo de niños armados fue presentado como los “guardianes rojos”, y asumiendo su representación, no solo ante el gobierno, sino ante el conjunto de la sociedad civil. 
Mucho menos conocida era su actividad porque mejorara su dotación de armas, dinero en bolívares y dólares, motos, patrullas, 4 x 4, y asistencia en todos los órdenes, como se hace notar en la nota de condolencia que la llamada “Coordinadora Simón Bolívar”, hizo publicar en el portal “Aporrea” con motivo su muerte. 
Y por todo ello, y mucho más, nada más lógico y natural, entonces, que el mismo día de arrancar el “Plan de Desarme Voluntario”, -anunciado por el Ministro del Interior y Justicia, Miguel Rodríguez Torres, el último domingo del mes pasado- el diputado Robert Serra fuera encargado de convencer a los colectivos del “23 de Enero” de que aceptaran la fatalidad de una muerte honrosa, pero inapelable. 
Momento crítico de especial significación para “negociador y negociados”, y quizá de no pocas sorpresas, porque era difícil entender para los segundos cómo el poder, el status quo, podía quebrar al más rebelde de los ángeles protectores y convertirlo en un agente de un Maduro, un Cabello y un Rodríguez, para quienes, lo más importante, era complacer a la casta militar que exigía, como última joya de su corona, que la población civil en general, y los colectivos en particular, fuesen desarmados. 
Era una difícil e ingrata tarea para un funcionario que tanto los había promovido y apoyado, pero sin la cual, era imposible que bajaran los índice de criminalidad en el Área Metropolitana, y que, además, resultase credible aquel “Plan de Desarme Voluntario” que con tanto orgullo exhibían Maduro, Cabello, Rodríguez Torres y sus militares. 
 El mismo que había arrancado con un compromiso de los civiles con los militares que tanto hacían para que se mantuvieran en el poder: el gobierno debía por las vías pacíficas o violentas, desarmar los colectivos y, para lograr las primeras, el trabajo de líderes como Roberto Sera, era indispensable. Todo obliga a pensar que Robert Serra encontró la muerte en estos avatares: conversando, discutiendo, polemizando, y quien sabe si, hasta amenazando a estos guerreros que, derivando todo su poder de la eficacia que le habían procurado las armas, eran, lógicamente, reacios a negociarlas y entregarlas. 
Hablamos de miles de Aka-47, ametralladoras Uzi, pistolas de cualquier calibre, granadas, bazookas, y de todo cuanto se puede requerir, no solo para reprimir manifestantes, sino para tumbar gobiernos, o enfrentarlos. Y definitivamente, empadronadas, lo cual puede explicar porque los asesinos de Serra prefirieron usar armas blancas para ultimarlo, instrumentos que se hacen indetectables en cualquier tipo de investigación. 
Fue un crimen horrendo, de bestialidad carcelaria, ejecutado con premeditación y alevosía, que alcanzó a Serra y a una amiga que lo acompañaba, María Herrera, los cuales fueron amordazados, objetos de más 20 puñaladas cada uno, y dejados ahí, como un mensaje que se quisiese enviar a algún interlocutor en particular. Pudo haber sido al gobierno de Maduro, Cabello, Rodríguez Torres y sus militares que, más o menos, tendrían que leerlo: “Si quieren nuestras armas, vengan a buscarlas, aquí, al barrio: Nos van a encontrar con nuestros militantes, activistas y simpatizantes armados hasta los dientes y dispuestos a morir por la revolución” 
En otras palabras: que momentos especialmente críticos para los gobiernos chavistas y postchavistas que, se vieron forzados a crear una fuerza civil armada para amenazar y enfrentar a los militares contrarrevolucionarios, pero que ahora, cuando estos ya no existen, los militares maduristas exigen su desaparición, pero abriendo las esclusas a una crisis de consecuencias impredecibles. 
Porque, es posible que los “colectivos armados” estén divididos, que algunos como “Tupamaros” hayan pactado con el gobierno y estén por el desarme, pero que “La Piedrita” y “Alexis Vive” lo rechazan, no existen dudas. 
De algunos de estos grupos, o de sus facciones, pudo salir el cuchillo que masacró a Serra y a María Herrera, pero unidos o desunidos, grupos de civiles armados, fanatizados, ideologizados y al margen de la ley, siempre son peligrosos. Especialmente para gobiernos que los usaron y después quieren tirarlos a la basura...como condones. 
@MMalaverM

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