domingo, 21 de octubre de 2007

Lo que no se puede votar

Me gusta el punto de vista de este periodista, la cuestión es no ir o ir a votar, es no aceptar este absurdo, protestando en las calles!!!!

El dilema de los venezolanos libres no es votar o no votar, es lo que vamos hacer para evitar el fraude constitucional, cómo podemos impedir este golpe de Estado a nuestra patria y forma de vida, y todo parece indicar que nuestra presencia en la calle, manifestando nuestro rechazo, resistiendo, negándonos a que continúe esta mascarada es nuestra única opción. Saul Godoy Gómez.

Saul Godoy Gómez // Lo que no se puede votar
La manera más efectiva de cooperar con un gobierno maligno es obedeciendo sus órdenes y decretos. Un gobierno maligno nunca debe ganarse esa alianza. Ser aliado de ello nos haría partícipes del mal.
Una buena persona resistirá un gobierno maligno con toda su alma. - Mahatma Ghandi.
Aunque el ejercicio del sufragio es una actividad fundamental en el ejercicio de la democracia, no es su esencia, votar se trata más bien del resultado de un accionar de la razón y la voluntad que se concreta en unacto de libertad: el expresar nuestra opinión sobre asuntos públicos y que atañen al bien general, al desempeño del Estado y sus funcionarios, el escoger entre postulantes que se presentan para un cargo público son materia de una elección.
Pero cuando el objeto del acto electoral es decidir sobrela libertad misma, sobre entregar a otro nuestro derecho de opinión y decisión sobre los asuntos públicos, el votar pierde todo sentido ya que se trata de destruir la democracia.
Pero hay algo mucho más absurdo, cuando se llama a votar sobre la validez de nuestra propia existencia que es justamente lo que se está discutiendo en un sector de la oposición, estas personas nos quieren hacer creer que es nuestra obligación como demócratas ir a votar sobre asuntos tan vitales como si nuestros hijos son verdaderamente nuestros, si nuestro hogar y negocios nos pertenecen, si esta patria es nuestra o de unos extranjeros, si tenemos derecho a pensar, a disfrutar en libertad del fruto de nuestro trabajo y hasta si tenemos derecho a la vida.
La situación es tan extrema que he escuchado como argumento a favor de sufragar sobre nuestro derecho a existir, compararnos con un enfermo terminal y a votar, como una salida milagrosa, a ver qué pasa, como una puerta abierta que hay que atravesar; esta lógica retorcida nos quiere hacer creer que mal no nos hace.
El llamado del Gobierno a votar esta fraudulenta reforma constitucional es la señal más clara e inequívoca que ya hace mucho tiempo Venezuela dejó de vivir en democracia, cuando a una sociedad se le pone en el dilema de poner sus derechos fundamentales en una decisión electoral, sabiendo que el proceso electoral está viciado, que el asunto que se está votando ha sido decidido por una sola persona, que nuestro reclamo, participación y opinión han sido pisoteados, que nuestra oposición es calificada como "candelita que hay que apagar" con la fuerza de las armas, que la pregunta se limita a un sí o a un no, que estamos decidiendo la constitución "en bloque" y para no cambiarle ni una letra, es claro que estamos en presencia de una farsa, y participar en esta farsa es una decisión no de demócratas, sino de tontos útiles que ven al acto de votar como el cepillarse los dientes, como una costumbre que se hace sin pensar.
No podemos reducir el concepto de democracia a un juego electoral, aunque eso sea lo único que saben hacer nuestros partidos políticos, no podemos encadenarnos nosotros mismos porque nos ofrecen las cadenas, argumentando que de esa manera viviremos mejor y que será beneficioso para el colectivo y para los planes que el tirano nos tiene reservados; nuestras vidas y derechos fundamentales no se discuten, no se negocian, no se ponen a elección en la pantalla de una máquina del CNE, si lo hacemos es porque tenemos alma de esclavos, porque necesitamos un dueño que nos dé de comer, que nos discipline cuando nos portemos mal, que nos diga lo que tenemos que hacer, y que haga con nuestras hijos lo que quiera… porque así es como nos ve el socialismo, como perros para la cría.
Si tenemos sangre en las venas no vamos a discutir cómo nos van a violar, nos resistimos, luchamos, defendemos nuestra vida con el último aliento, no nos ponemos a elucubrar cómo lo van a hacer… no hay opción, tenemos que enfrentarnos a estos violadores y vivir o morir en el intento, hay cosas mucho más terribles que la muerte, y una de ellas es vivir en la indignidad.
En estos días leía un ensayo de Italo Calvino sobre literatura, comparaba la novela el Dr. Zhivago, de Boris Pastenak con la novela de Cesare Pavese, Cheil gallo canti, ambas obras grandes frescos de épocas tumultuosas, de cambios sociales y políticos importantes, de guerras y conflictos personales, siempre en el trasfondo la naturaleza, impávida ante los eventos, con sus ciclos que se repiten sin prestarle atención a las penurias de los hombres; en ambas narraciones vemos a hombres y mujeres que tratan de ignorar lo que ocurre a su alrededor, que no reconocen los acontecimientosque los arropan, que tratan de fugarse de sus responsabilidades con el momento histórico.
Hay una frase que resume muy bien lo que le sucede a la sociedad venezolana ante los eminentes cambios que los comunistas intentan desesperadamente hacernos tragar a la fuerza, escribe Italo Calvino: "No se puede permanecer al margen de la historia, no se puede rechazar el hacer todo lo posible para dar un sello responsable y humano al mundo, con más motivos cuando este se nos presenta insensato y feroz".
Ya poco importa cómo llegamos a esta situación y quiénes tuvieron la culpa, lo que está planteadoes el conflicto, esta situación, creada por los mismos comunistas, han trancado las vías institucionales, la única puerta que han dejado abierta es la de un proceso electoral absolutamente manipulado y tramposo.
El dilema de los venezolanos libres no es votar o no votar, es lo que vamos hacer para evitar el fraude constitucional, cómo podemos impedir este golpe de Estado a nuestra patria y forma de vida, y todo parece indicar que nuestra presencia en la calle, manifestando nuestro rechazo, resistiendo, negándonos a que continúe esta mascarada es nuestra única opción.
percival367@yahoo.com

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1 Comentarios:

Blogger Amly dijo...

Yo creo que los unicos que pueden evitar , a estas horas, lo que nos viene encima , son los mismos oficialistas, ya que ellos igual se merman sus libertades, entregandose a la merced y visiones socialistas de una sola persona.Ni siquiera un politburo como existía en la URSS.
Con lideres asi, siempre termina mal para todos. (Hitler, para nombra solo uno...)

22 de octubre de 2007, 1:02 p.m.  

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