miércoles, 19 de mayo de 2010

El saqueo oficial

Tres acepciones tiene el verbo saquear: 1.- Dicho de los soldados: apoderarse violentamente de lo que hallan en un lugar. 2.- Entrar en una plaza o lugar robando cuanto se halla. 3.- Apoderarse de todo o la mayor parte de aquello que hay o se guarda en algún sitio. Cualquiera de las tres significan lo mismo: apoderarse de lo que no es suyo, tomar a la fuerza lo que no les pertenece. Robar, pues.

Charito Rojas
Notitarde / ND Mayo 19, 2010

El saqueo oficial

“Del fanatismo a la barbarie sólo media un paso”. Denis Diderot (1713 – 1784) escritor y filósofo francés, importante figura de la Ilustración, editor de la primera enciclopedia.

Desde el año 2005, el gobierno revolucionario con su Comandante al frente señalando los objetivos, ha estatizado, expropiado, recuperado, confiscado o como quieran ellos llamarlo, tierras, empresas, inmuebles, centrales azucareros, silos, bancos, en una gama absolutamente heterodoxa de targets, alegando causas de utilidad pública, defensa de la seguridad alimentaria, recuperación de propiedades de la nación, seguridad nacional o cualquier sandez que se les ocurra en el momento. Este hombre se ha bailado el artículo 115 de la Constitución, que para quienes aún no lo han leído y posean algo, deberían caletreárselo: “Se garantiza el derecho de propiedad. Toda persona tiene derecho al uso, goce, disfrute y disposición de sus bienes. La propiedad estará sometida a las condiciones, restricciones y obligaciones que establezca la ley con fines de utilidad pública o de interés general. Sólo por causa de utilidad pública o interés social, mediante sentencia firme y pago oportuno de justa indemnización, podrá ser declarada la expropiación de cualquier clase de bienes”.

La Asamblea Nacional le sirvió en bandeja de plata al Comandante una Ley de Expropiación por Causas de Utilidad Publica y Social, pero hasta en ella se consagra la expropiación como excepción y no como regla, debiendo antes ser declarada de utilidad pública, debiendo antes ser justipreciada, debiendo antes ser pagada oportunamente y en efectivo a sus dueños. Solo cumpliendo todos estos pasos, puede proceder una expropiación, sin embargo, la Ley también establece el derecho a pataleo de los propietarios. Todo esto se ha violado en Venezuela bajo la mirada complaciente de la AN, del TSJ, de gobernaciones y alcaldías, de Consejos Legislativos, con la complicidad de funcionarios públicos a quienes les importa tres pitos la ley y el perjuicio que causan, con tal de conservar el carguito. Y también con el lamentable apoyo de rojitos que ya sean empleados de los expropiados, o consejos comunales o simples buchiplumas que están donde creen que les van a tirar algo, salen con su pancartica y su franela roja a darle vivas a los bárbaros.

La fiebre confiscatoria comenzó en 2003: a petición de los trabajadores la fábrica de válvulas Inveval fue expropiada, con el ofrecimiento del gobierno de que serían dueños de 49% de las acciones. Hoy el Estado posee el 100%. En 2005 fue Venepal, la productora de papel, que con la promesa de un modelo cogestionario fue transformada en Invepal. Cinco años después, el Gobierno adquirió las acciones a la cooperativa y ahora es dueño del 83% de la empresa. En 2007 estatizó a Cantv y la Electricidad de Caracas. Miles de venezolanos que eran accionistas de estas empresas y recibían sus dividendos, finalmente tuvieron que venderle su propiedad al Gobierno. Ese mismo año el gobierno unilateralmente canceló todos los contratos con las transnacionales que operaban en la Faja del Orinoco y recientemente volvió a entregarlos pero a iraníes, chinos, japoneses, indios, españoles, rusos y a Chevron. Sidor fue expropiada en 2008. 15 mil familias propietarias del 20% de la siderúrgica bajo la figura de accionistas clase B, continúan hoy en el limbo sin saber qué pasará con su propiedad.

También en 2008 fue estatizado el Banco de Venezuela del grupo español Santander y las cementeras mexicana Cemex, suiza Holcim y francesa Lafarge. El gobierno ha expropiado casi todos los centrales azucareros del país, los silos de Remavenca, la planta de arroz Santa Ana de Cargill, las torrefactoras Fama de America, El Peñón y Café Madrid y más recientemente Molinos Nacionales Monaca, filial de la mexicana Gruma, que producía la harina de maíz Juana segunda en el mercado nacional, harinas Robin Hood y avenas.

El gobierno en su campaña de apoderarse de todo el sector productivo y de todas las fuentes agropecuarias, comenzó en 2005 su campaña contra los mayores hatos productores cárnicos: así fueron expropiados La Marqueseña, El Charcote, Hato Piñero. Fincas en plena productividad fueron tomadas por el Inti y la Guardia Nacional en todo el país, pero eso sí, sólo las productivas, las que estaban bonitas, organizadas. El gobierno no recupera peladeros de chivoÖ.sólo convierte en ellos las tierras fértiles expropiadas con ese toque típico de estos atilas rojos, que por donde pasan no vuelve a crecer la hierba. De los casi tres millones de hectáreas expropiadas, solo 190.000 siguen productivas. De los 12 millones de cabezas de ganado existentes hace 10 años, quedan 9 millones.
Engrosan la lista de apropiaciones las 76 empresas petroleras de la costa oriental del lago; el Centro Sambil La Candelaria, los Hipermercados Exito y los automercados CADA, el edificio La Francia y más recientemente la finca La Carolina, propiedad de Diego Arria. Y si la mayoría por no decir todas las expropiaciones no tienen una real justificación, éste último caso tienen la connotación personalísima de una venganza política. Hemos visto a la turba roja en acción, penetrar en una finca de 178 hectáreas, bellamente sembrada, con vocación turística, con cooperativas de producción familiares, con ganado de raza y caballos de cría, y saquearla. Se llevaron no sólo animales y productos sino enseres personales de la familia Arria, su ropa, objetos de arte. Con su cara muy lavada, el jefe del Inti, de cuyo nombre no quiero acordarme, dijo que averiguarían la procedencia de esos objetos personales.

Una multitud de gente, entre ellos niños a los que se les enseña que esta bien apoderarse de la propiedad de otro si a ti te da la gana de disfrutarla, se bañaron en la piscina de la propiedad mientras el Comandante les aplaudía. Esto fue la tapa del frasco: ya los venezolanos que tengan una propiedad, por pequeña que sea, saben que en cualquier momento se la pueden arrebatar por capricho, como le arrebataron su finca a Arria. Son escenas que recuerdan las hordas zamoranas, el saqueo de Boves, las montoneras que asolaron a Venezuela en ese terrible siglo XIX, al cual quieren devolvernos.

Por esto, es lógica la previsión de inflación de 40% para este año, es lógico que los ciudadanos quieran proteger sus ahorros pasándolos a dólares, es lógico que la inversión extranjera haya descendido 72%. La inseguridad jurídica que vive el país esta retratada en la imagen de un Presidente que ordena expropiaciones que son más bien confiscaciones, sin ningún asidero legal. Exprópiese, dice y él es la ley. Aquí no hay Constitución que valga cuando no existe un Congreso que le haga contrapeso, unos jueces que lo juzguen, un contralor “por cierto ¿todavía vive?” que le pida cuentas.

Esta Venezuela es Patria para los jerarcas chavistas, Socialismo para los pendejos que le creen y Muerte para los venezolanos y sus propiedades. ¿Vencerá? El 26 de septiembre lo sabremos, cuando los expropiados, los invadidos, los desempleados, los desabastecidos, los humillados, salgan a votar.

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